La Emigración Boliviana
A partir del siglo XX, la emigración boliviana se caracterizó de
diversas maneras en distintos momentos de la historia. De acuerdo con Marcela
Tapia L. (2014) “se pueden distinguir cuatro períodos atendiendo a los rasgos
predominantes y al contexto sociopolítico” de cada período (pág.11).
Un primer período se ubica en los inicios del siglo XX, cuando la
migración fue preferentemente fronteriza, predominando la zona colindante de
Bolivia y Argentina, además de la frontera con Brasil. El segundo período, que
abarca la segunda mitad del siglo XX, se caracteriza por el avance migratorio
hacia la Capital de la República Argentina, así como a San Pablo, en Brasil. Un
tercer período corresponde a los últimos años del siglo XX, cuando se
consolidan los destinos migratorios fuera de frontera, ya no sólo a Buenos
Aires y San Pablo, sino a otras zonas preferentes de Argentina y Brasil. El
cuarto período señala el fenómeno migratorio sucedido a principios del presente
siglo XXI, cuyas características transnacionales han tenido un fuerte impacto,
ya que ha significado un salto hacia el continente europeo, con un destino
predominante a España y el retorno de muchos migrantes bolivianos ante la
crisis desatada en Europa a partir del año 2008 (Marcela Tapia, 2014).
En un
estudio realizado en la época de retorno del continente europeo, ha sido
posible escuchar testimonios de mujeres/madres que dan cuenta de nuevos
proyectos migratorios hacia la Argentina, Chile y Brasil, como una forma de
continuar con ese “ir y venir, como modalidad de vida” (Jáuregui, Chirino,
Hornos, 2012. Pág. 152) luego de haber estado 4 o 5 años en España.
Por otro
lado, los datos del Censo 2012 del Estado Plurinacional de Bolivia indica que
489.559 personas viven en el exterior, sin embargo, esta cifra sólo da cuenta
de emigrantes reportados por familiares en la boleta censal. Otros datos
expresan cifras mayores, tal es el estudio de René Pereira M. elaborado en el
año 2011 para la OIM, donde señala que se estima que 706.508 personas viven
fuera del país, según el “resultado de la actualización de los datos
del programa IMILA[1],
a datos más recientes para Argentina, Estados Unidos de América y España, según
la disponibilidad de sus censos recientes” (Pereira, R., 2011 pág. 36).
Más allá de estas
diferencias, la Argentina es el país donde mayormente residen los migrantes
bolivianos (38.2%), seguido por España (23.8%), Brasil (13.2%) y Chile (5.9%).
El siguiente cuadro de la Unidad de Difusión y Comunicación del INE (2018), así
lo expresa:
El Censo 2012 también indica que Potosí es el departamento de
mayor emigración, según las respuestas que dieron sus familiares en Bolivia,
hay 131.441 emigrantes, siendo su principal destino la Argentina, donde
reportaron 90.800 potosinos. Según estos datos, a Potosí lo sigue Cochabamba
con 127.441 emigrantes, Santa Cruz 112.183, La Paz 94.632, Chuquisaca 32.943,
Oruro 24.777, Tarija 24.147, Beni 13.470 y Pando 1.427 emigrantes.
En su
larga e histórica relación de la Argentina con la migración ha sostenido
políticas migratorias que han fluctuado entre: restricciones severas que han
llevado a la expulsión y deportación de inmigrantes y el desarrollo de
políticas de regulación migratoria de características más democráticas e
inclusivas de los inmigrantes. Se destaca la ley migratoria del año 2004 que
introduce un nuevo paradigma respecto al lugar del migrante en la República
Argentina. Esta ley es implementada en el año 2006 mediante un proceso de regulación masiva denominado Patria Grande que beneficia, en
primera instancia, a los inmigrantes que provienen de países miembros del Mercosur y países
asociados, entre los que está Bolivia. Dicho proceso permitió la regularización
de gran cantidad de migrantes bolivianos recibiendo beneficios en lo laboral,
con posibilidad de ejercer derechos en salud y educación, incluso en situación
irregular de su residencia en el país.
Respecto a la República de Chile, la normativa de migración no se
ha actualizado desde hace más de cuarenta años, por lo que no se adecua a las
características de la migración actual en dicho país. La migración
latinoamericana hacia Chile, empieza a visibilizarse en los últimos tiempos,
cuando la búsqueda de mejores condiciones de vida ha generado un nuevo flujo
migratorio proveniente de Chile, Perú, Venezuela y Haití, generando una
compleja dinámica laboral en algunas ciudades chilenas del centro y norte.
En el año 2015 se dictamina un Anteproyecto de ley que pretende
implementar políticas migratorias de mayor inclusión y regularización de los
inmigrantes (Informe OBIMID, 2016). Sin embargo, el nuevo gobierno
chileno (2018), anuncia el endurecimiento de la política migratoria a través de
un decreto y un nuevo proyecto de ley que establecen requisitos más estrictos
para el otorgamiento de visas de turismo y permisos de radicación (El Deber, Publicación del 10 de abril de 2018. Sector Mundo).
Por su lado, el Estado Plurinacional de Bolivia
promulga la ley de migración en el año 2014, donde se enuncia un capítulo único
de facilidades para el retorno de aquellos bolivianos en el extranjero, con un
camino por recorrer en cuanto a las políticas respecto a los bolivianos
migrantes en el exterior y a los extranjeros inmigrantes en Bolivia.
[1] El Programa IMILA (Investigación de la Migración Internacional en
Latinoamérica) es un estudio que realiza la CEPAL utilizando
los datos de censos de países que acogen migrantes. Base
de datos obtenible en https://celade.cepal.org/bdcelade/imila/
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